Del destino fue la culpa,
que de mi corazon te adueñaras.
Angel guardian en mi alma te posaste
y yo ingenuo y soñador,tu amor crei tener.
Que es como ver el espejismo del agua,
para luego quedar moribundo de sed.
El eco dulce de tu voz escuche y de ti
me enamore locamente.
Tu eres como la rosa,que no se ruboriza,
por mostrar la galanura de sus corolas fragantes,
al ser alcanzado por el rayo calido del sol.
El cielo es hermoso en la nocturna paz,cuando los astros brillan.
Pero no tan brillantes como tus ojos,
que son conductores electricos del amor,
que con deslumbrante belleza iluminan mi corazon.
ESTEBAN ANDRES DICKSTEIN
viernes, 13 de junio de 2008
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